En primer lugar, en una pareja vainilla o convencional, uno de los dos siempre impone su criterio de forma mal entendida (el famoso tira y afloja) aunque se amen, y por otro lado, en una de dominación todo se consensúa sabiendo el rol que ejerce cada uno.
Lo que dio lugar a las primeras tesis como la siguiente, en una pareja de Dominación/sumisión se conocen ambos mucho mejor porque es necesaria una comunicación más constante para saber lo que necesitan el uno del otro en cada momento, en cambio, en una vainilla siempre uno tiene que ceder en contra de su voluntad para seguir conviviendo.
Imponer contra conceder voluntariamente que es una de la tesis centrales que usa la bloguera Ama S para distinguir la Dominación Femenina de la violencia, pero creo que hay "similitudes indirectas" con su post planteando el tema desde un enfoque distinto para socializar el asunto y acabar con los estereotipos como ser menos hombre, o yendo en latex y con una fusta en la mano por la calle y en casa todo el día (ya sé que te dije que era pesimista).
Luego hubo otra opinión magnífica, un Amo afirmó: "es muy sencillo, la diferencia fundamental respecto a las relaciones vainillas son la honestidad y la confianza". Argumentando que en una pareja vainilla el factor "que dirán" es más importante que en el BDSM porque la sociedad espera algo de ellos, y hay más desconfianza, miedos o prejuicios preestablecidos por sus entornos, mientras que en la dominación es todo lo contrario, uno acepta sin complejos someterse a una mujer para ser feliz y sentir el afecto, la confianza y la seguridad al lado de otra persona para progresar a la vez.
Ya que uno no debe de entregarse así porqué así, que también salió a relucir en el debate, aunque sea uno de los errores más comunes, sobre todo por imprudencia e impaciencia, y casi siempre me surgen los mismos interrogantes: ¿Cuándo se sabe si estás preparado?, ¿cuánto de importante es la experiencia y qué debo de consensuar?, o simplemente ¿me guío por la intuición aún sin tener el conocimiento y hacérselo saber cuando haya confianza?. Pienso que son dudas razonables pero seguro que no hay respuestas estándar porque aquí entra la subjetividad de la persona y cada una responderá de manera diferente.
Son cuestiones que me hago a mi mismo e intentaré dar respuestas aunque a veces me desespere al no tener tantas certezas. Pero siguiendo con el asunto del debate, una conclusión obvia fue que lo importante es lo que somos, no lo que los demás (la sociedad) esperan que tengamos que ser.
De todas formas, también existen prejuicios o estereotipos en una relación de dominación como afirmaron algunas personas durante el debate (aquí no puedo opinar con total conocimiento, pero pienso que es a no tener miedo o vergüenza de admitir lo que eres), ya que lo importante aquí sería la idea que aportó un Amo porque dijo "es entregárselo a alguien", ya que el simbolismo de la entrega debe de ser fortísimo porque te fías de la parte dominante que lo hace suyo, por tanto, habría un continuo bagaje de "aprendizaje" estable entre ambos.
No obstante, en una relación vainilla muchas veces se va perdiendo la pasión y al final se queda solo en una convivencia social, ¿si falta esto en una relación de Dominación/sumisión por una de las partes es posible continuar? Pienso que no, siempre se debería de intentar ir un paso más hacia delante. Ahí creo que la clave sería el carácter de cada persona, por el valor añadido que le aportamos a nuestra otra parte.
Ahora pasemos a los asuntos "más caseros", ya que hubo todo tipo de opiniones y argumentos que os paso a contar, mientras en una relación convencional el sexo es el pilar básico. En la dominación se puede gozar también sin tenerlo, ya que a diferencia de las relaciones vainillas adquiere mayor valor e importancia los sentimientos, las emociones, lo mental u otras formas de dominación y sometimiento porque la implicación es mayor en las relaciones de Dominación/sumisión que en las convencionales. Eso me dio a entender ella cuando lo contó, ya que le salió del alma.
Son conclusiones mías del debate que tuvimos, reflexiones, preguntas, y quizás errores míos de apreciación pero nadie nace sabiéndolo todo, aunque en ocasiones no estaría mal.
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