Hoy quiero hablar sobre los inicios. Un tema básico y fundamental porque no somos el Señor Andersson que aprende karate o cualquier otra disciplina de lucha en 5 minutos.
Aquí el factor fundamental es el del tiempo en mi opinión. ¿Pero de qué tiempo? Obvio, tiempo para conocerse a uno mismo, tiempo para saber lo que quieres y no, y sobre todo y creo que la más importante, tiempo para resetearte y olvidar todo lo que te han enseñado de lo que es correcto, ético, moral, en otras palabras, las etiquetas que constantemente palpamos en la sociedad que estamos viviendo.
A mi me costó lo mío, de hecho creo que es la etapa más complicada antes de arriesgar y ejercer tu libre albedrío. Hay una lucha interna porque por un lado estás tú, y por el otro, lo que te han enseñado.
En definitiva, en ese momento estás hecho un lío, confundido, desorientado y constantemente te viene al cerebro lo aprendido con lo que eres hasta que llega el momento de decir ¡BASTA! o resignarse y amoldarte a lo preestablecido.
¿Consejos? Ninguno, no soy nadie para darlos. Lo único que os puedo aportar es mi propia experiencia, lo que hice fue serenarme para no perderme, dejar de lado todo lo que tuviese relación con la lógica, la razón y hacerme un DAFO personal a mi mismo.
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