lunes, 15 de junio de 2015

Fue un acierto no arriesgarse

El sábado pasado aprendí mucho más que en varios años, por momentos me vino a la mente la canción de uno de mis cantantes favoritos que es "Si vas" de Rayden, ya que ocurrió mucho más de lo que me esperaba.

Para empezar una cena para abrir apetito, conversación, pasar de los nicks a los nombres y a los que no nos conocíamos de nada directamente nuestros nombres o saludos con los que había coincidido otras veces. Anécdotas, experiencias, agregarnos a las redes sociales donde tenemos alguna cuenta y picarescas entre las parejas que habían presentes.

Muchas cosas de las que me ocurrieron fueron de sentido común, pero se dieron en un momento y contexto que hasta hoy no me habían pasado, lo cual es normal, porque tampoco he tenido muchas ocasiones pero se agradecen, ya que entre la teoría y vivirlo con intensidad para llegar hasta el mismo destino cambia mucho la manera de verlo. Una cosa es el manual de libro, el sentido común y otra experimentarlo hasta que se da esa situación entre personas.

¿Lo mejor? Como siempre, ponerle apariencia, cara y voz a una persona con la que has estado charlando durante tiempo atrás, intercambiando impresiones y las sensaciones en las distancias cortas. Lo segundo pero esta vez de manera mucho más especial, es que se pasó todo más rápido, volando en un visto y no visto ya que era de madrugada y parecía que fue hace 10 minutos, la noción del tiempo parecía como un premio de Fórmula 1 de lo bien que me sentía.

Aunque no me guste ponerme medallitas ya que presumir no lo considero una cualidad, es que de lo que si estoy feliz es de haber modificado el enfoque ya que mi escala de prioridades cambió hace algún tiempo tras apartarme y dedicarme a reflexionar. Lo de anteayer no fue una recompensa, más bien una certeza de que ya no ando tan perdido como antes.

Pero el momento que mejor recuerdo y que marcó un antes y un después durante el sábado fue una propuesta concreta de la que no estaba nada seguro por desconocimiento. Por un lado estaba tranquilo ya que dije lo que sentía con un simple: "Lo siento, pero no sé si estoy preparado", y por otra parte, no sé si llamarlo decepcionado o avergonzado ya que las comparaciones con mis semejantes son odiosas, y pese a ser sincero mi vino a la cabeza la pregunta "¿no seré lo suficientemente bueno?".

Desde aquí darle las gracias a una persona que sin apenas conocerme se empapó de ese momento mío (sabrá más que el diablo), y sin que le dijera nada a nadie se me acercó y afirmó: "no te preocupes, has hecho lo correcto".

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